El crucero ideal para la quinceañera: Puerto Vallarta

Silvia Alegria

 Teatros con los últimos estrenos cinematográficos,  multitud de piscinas y buffets en cantidad  proporcionan entretenimiento sin límites a bordo de  estas ciudades flotantes.

No siempre hay presupuesto para hacer las dos cosas, pero como bien señala el dicho popular, soñar no cuesta nada. Muchos padres saben que después de la fiesta de quinceañera apenas quedan fondos para nada más, pero hay algunos que no se pueden permitir el lujo de un viaje o renuncian a la celebración para brindar en una excursión inolvidable.

Un crucero a Puerto Vallarta bien podría entrar en esa categoría, un viaje que muchos han calificado de ideal para hacerse desde el sur de California. Solo requiere una semana, no hace falta gastar demasiado —sobre todo si es temporada baja— y garantiza una perfecta estancia en familia.

Aunque existen muchas combinaciones y posibilidades, lo más habitual es salir desde San Diego y hacer paradas en Cabo San Lucas y Mazatlán. Una vez a bordo, barcos como los de Royal Caribbean ofrecen tantas opciones de entretenimiento que resulta imposible aburrirse.

Hay tiendas, salas de cine con los últimos estrenos de la cartelera, generosos buffets de comida y hasta varias piscinas para tostarse al sol mientras el barco navega los primeros días hacia su primera parada.

No es otra que Cabo San Lucas, uno de los puntos más visitados del país y lugar habitual de retiro de muchos estadounidenses por sus buenos precios y sus espectaculares playas. Es el primer encuentro del viajero con México, su hospitalidad, su comida y sus artesanías. Además de poder pasar un rato en sus famosas tiendas, donde se puede encontrar joyería de plata, recuerdos del Día de los muertos y  tequila de colección, es una ocasión perfecta para hacer una excursión por las playas del cabo, conocidas por su carácter agreste y de mares de colores.

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Una de las mejores es la Playa del Amor, siempre visitada por turistas en cualquier época del año, famosa por su ubicación y sus dos entradas de agua.

Ya de vuelta en el barco camino a Mazatlán, se puede aprovechar para volver a meterse en esta ciudad sobre el mar. Resulta complicado participar en todas las actividades que ofrece un barco de la envergadura del Oasis of the Sea, una de las joyas de la corona de Royal Caribbean.

Entre otras cosas, tiene un teatro abierto para disfrutar de espectáculos al atardecer que son toda una experiencia, con música en vivo y baile. Antes, cualquier pasajero ha podido pasarse por la biblioteca, con libros en español en cantidad —y una nutrida sección infantil—, hacer ejercicio en la cubierta con un programa de estiramientos matinales o participar en una clase de ciclismo.

Actividades para todos También se puede llevar a los niños al circo del barco, ser parte de un concurso de piernas bonitas en la piscina o patinar sobre hielo. Si aún así no ha tenido bastante, se puede hacer un curso de cocina con chefs reconocidos o darse un masaje de piedras calientes con aceites aromáticos. puerto vallarta, vacaciones, viajes

Un día más tarde espera Mazatlán, la perla del Pacífico, donde se puede hacer playa o turismo por el centro histórico. También es recomendable pasar un par de horas en la Zona Dorada de la ciudad, donde también hay una importante concentración de artesanías y joyas en plata.

Es la antesala del plato fuerte del viaje, el famoso Puerto Vallarta, conocido por ser uno de los mayores atractivos turísticos del país azteca. Hace más de 45 años que Hollywood descubrió este pequeño pueblo de pescadores con el rodaje de la mítica “La noche de la Iguana” de John Houston, con Deborah Kerr, Ava Gardner y Richard Burton de protagonistas. El rodaje les puso sobre el mapa y desde entonces todo ha sido distinto para esta localidad, acostumbrada a recibir a miles de personas cada año.

Muchos vienen de cruceros, con la posibilidad de pasar un día en su playas legendarias o hacer una incursión en montañas de la Sierra Madre y su mundo tropical. También está la opción de pasar el día en uno de sus famosos resorts o de meterse por sus antiguas calles, justo antes de volver al barco en dirección a California.

Quedarán todavía un par de días para disfrutar del barco y sus mil posibilidades justo antes de volver a tocar tierra en la realidad de todos los días, el final de unas vacaciones difíciles de confundir con nada que se haya hecho antes.