Selena Gómez: de Quinceañera a toda una mujer

Gabriela Alvarado
selena gómez

“No me preocupa pasar de moda. Si soy un fenómeno temporal solo el tiempo lo dirá”.

Selena Gómez, con nuevo disco pop bajo el brazo, se ha vuelto sugerente, con un punto erótico e independiente, lejos, eso sí, de Justin Bieber.

 

El temor a una transición grotesca y desafortunada siempre está presente. Los años de ternura y despliegue angelical suelen durar lo que tarda el rostro en endurecer el gesto, y entonces empieza el declive. Hollywood está plagado de historias así, sin que haya demostrado el menor interés en rescatarlos del olvido. De momento no parece el caso, ilesa tras haber atravesado ese complejo túnel del tiempo que separa la adolescencia de la presunta madurez de Selena Gómez.

A sus 21 años ya es una mujer, con derecho a contonearse y provocar al personal, un proyecto de estrella musical madura que quizá un día, como quisieran sus asesores de imagen y la discográfica que la avala, sea una réplica de las Madonna, Britney Spears o Lady Gaga que ahora campan a sus anchas en el universo musical.

Selena Gómez está en eso con un nuevo disco en el mercado, el cuarto, “Stars Dance”, que ya ha empezado a colarse en las arenas discotequeras y en las listas de iTunes, que es donde hay que estar hoy en día en este negocio.

Ha llegado a este punto curtida incluso en las complejas lides de los amores expuestos al público. Gracias a eso, de hecho, su fama se ha elevado a la enésima potencia, novia formal durante un tiempo de la otra gran figura del pop tierno, el canadiense y fenómeno de masas Justin Bieber.

Lo suyo fue un romance de alarido permanente para las hordas de seguidores de uno y otro nombre, una historia perfilada para la gran pantalla en algún momento y un golpe de marketing atronador. No solo lo fue el romance, los besos y las declaraciones de amor, sino la ruptura, aparentemente rematada con una discusión en un restaurante de Los Angeles que se encargó de documentar una consistente nube de paparazzis.

De eso, oficialmente prefiere no hablar. Puede, sin embargo, que los muy interesados en la materia —y son legión— puedan sacar alguna que otra conclusión de su disco. Gómez dice que entiende la fascinación de la gente por saber lo que pasó entre ella y Bieber. “Es algo que tengo presente en mi subconsciente cada vez que escribo una canción”, dice, algo que podría haber quedado reflejado en dos de los temas del álbum.

“Hay, en realidad, dos canciones que tienen algo que podría convertirse en algo grande”, explica la joven de Grand Prairie, un pequeño pueblo de Texas donde se crió junto a su madre, después de que padre las abandonara cuando tenía cinco años.

La primera de las canciones, “Love Will Remember”, es un tema más lento que el resto, con aires de ruptura con Bieber, o eso parece, un tema que Gómez ya ha anunciado que trabajará para que tenga su versión acústica —y romántica, se entiende— de cara a su gira mundial de conciertos que arranca el mes que viene.

Del resto, dice, “son canciones sobre el hecho de estarme divirtiendo con 20 años”. Es una actitud, una imagen, alineada con su discurso, moderado con leves tintes de atrevimiento. Reconoce que gran parte de lo que le llega a la masa consumidora de su género es una imagen muy trabajada, con un equipo detrás decidido a darle un toque sugerente pero sin caer en la vulgaridad, con el puntito justo de erotismo que excita sin dejar rastro.

Es señal de que la etapa infantil se ha terminado. “Creo que todo el mundo tiene su propio camino. Yo estoy muy orgullosa de lo que he podido hacer, basado en el hecho de que tengo una familia increíble a mi alrededor que me ha obligado a ser calmada. De lo contrario mi madre no me hubiera podido aguantar. A ella le ha tocado aguantar mucho en esta historia”.

Sola con su hija pequeña se vio en serios problemas financieros para sacarla adelante. “Me acuerdo que muchas veces se quedaba sin gasolina y teníamos que pedir monedas para poder conseguir más. Odiaba tener que pedirle ayuda a mis abuelos”, recuerda la estrella juvenil.

Ahora tiene unos cuantos millones de dólares en su cuenta, gracias a su paso por “Hannah Montana”, “Barney y sus amigos” y “Los hechiceros de Waverly Place”, portadora de la bandera latina en Estados Unidos en un momento de auge de todo lo hispano en su país natal.

“No sé si el hecho de ser latina ha sido determinante en mi éxito, pero sí que añade algo”, razona. “Hay una conexión muy fuerte con mi cultura y eso me hace muy feliz. La gente me ha aceptado desde el principio como tal, y no descarto cantar en español en el futuro”.

De ese futuro, en realidad, no quiere saber demasiado. “No me preocupa pasar de moda. Si soy un fenómeno temporal solo el tiempo lo dirá”. Bueno es que lo tenga claro.

Copia el look de tu celebridad favorita, Selena Gómez.  

 

Gabriela Alvarado

Autor Gabriela Alvarado

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